'2020', el documental definitivo sobre la pandemia del coronavirus en España que remueve conciencias

Paula Olvera
·6 min de lectura

Las salas de cine están atravesando una situación límite debido a la pandemia del coronavirus y, paradójicamente, quiero hacer una invitación para que volvamos a ocupar las butacas porque, entre otros títulos, se ha estrenado un documental que relata sin rodeos la tragedia provocada por la COVID-19. El montaje en cuestión se titula 2020. Sí, igual que este mismo año que jamás olvidaremos porque ha puesto nuestras vidas patas arriba.

La propuesta dirigida por Hernán Zin puede resultar muy gráfica en algunas escenas (para mi gusto demasiado), pero la mirada realista de este cineasta es tremendamente efectiva para atraer a los espectadores y conseguir que nos grabemos a fuego (especialmente aquellos que se autodenominan negacionistas) que esta emergencia sanitaria no es un juego. Las imágenes recogen una realidad muy cruel que pocos se atreven a mirar de frente, pero en conjunto la narración que resulta de cuatro meses de rodaje en primera línea resulta imperdible.

(©Cortesía de DyP Comunicacion)
(©Cortesía de DyP Comunicacion)

He tenido la oportunidad de visionar 2020 y me ha parecido sobrecogedor. El montaje está recibiendo muy buenas críticas (¡y no es para menos!), aunque reconozco que en los primeros compases he sentido que se trataba de un historia más sobre esta temática -ya he visto unos cuántos títulos sobre cómo se ha gestionado esta emergencia sanitaria en los hospitales siendo En primera línea el reportaje que más me enganchó hasta la fecha-. Pero a medida que avanzan los 94 minutos de esta producción la sorpresa que me he llevado ha sido mayúscula ya que, por primera vez, me he topado con un relato diferente que comparte desde distintos ángulos la crisis sanitaria. Y claro, sin apenas darme cuenta, se me han caído los lagrimones y he soltado ese nudo que me tenía agarrado el estómago desde que estalló todo.

Hernán Zin comparte un documento único sobre cómo se vivió la primera ola de la pandemia en los hospitales de Madrid, una de las capitales más golpeadas del mundo por la COVID-19, aunque este reportero de guerra también recoge el drama de las residencias de mayores e incluso se adentra en la tragedia en las funerarias. Se podría decir que este es el trabajo más personal del documentalista argentino, aunque quienes hemos seguido sus trabajos previos como Nacido en Siria (2007) o Nacido en Gaza (2014) -ambos disponibles en Netflix-, conocemos su capacidad de retratar la realidad sin filtros y compartir lo que nunca se ha visto de una desgracia eludiendo la recreación en el morbo y el sensacionalismo.

El realizador coloca la cámara los días previos a la declaración del estado de alarma en España el pasado 14 marzo para presentarnos seguidamente un contexto apocalíptico en el que da voz a distintos profesionales como médicos, policías o bomberos (estos últimos reconvertidos en funerarios), pero también a los propios familiares y enfermos de coronavirus -entre ellos una mujer que ha dado a luz en plena crisis sanitaria y no ha podido ver a su bebé porque estaba contagiada- que enseguida nos impactan con su huracán de emociones y sentimientos. La conexión con los afectados y héroes de esta pandemia es instantánea, consiguiendo que el mensaje del documental cale hondo en nuestro corazón.

Más allá del trabajo de este exreportero narrando la evolución y consecuencias de la primera ola de la pandemia lo que verdaderamente impacta de esta producción distribuida en salas por Caramel Films es la pretensión del director de acercarse al lado más humano de la tragedia. 2020 no es un documental fácil de visionar ni mucho menos de digerir. No es plato de buen gusto comprobar de primera mano cómo la generación de mis abuelos, esa que levantó nuestro país, ha ido cayendo sin familiares que les hayan podido dar una digna despedida. En esta línea, la producción cuenta con el testimonio de Laura, una mujer que literalmente rescató a su madre de un asilo en Leganés donde de 200 residentes más de la mitad han muerto por COVID-19. Una desgracia que se suma a la cantidad de ancianos que directamente han fallecido en sus casas porque su pronóstico simplemente no ha tenido solución.

En este sentido, 2020 es un documental que no deja indiferente porque trata de humanizar las cifras de la pandemia del coronavirus en nuestro país mostrando el dolor y el desconcierto mientras pone nombres y apellidos a esa cifra tan creciente de afectados para que los espectadores tomemos conciencia de una vez por todas ahora que además se acercan unas fechas tan señaladas en las que hay que evitar a toda costa que el virus se siga propagando.

(©Cortesía de DyP Comunicacion)
(©Cortesía de DyP Comunicacion)

Ahora bien, todavía me ha resultado más escalofriante la intervención de Miguel Valero, un enterrador del Cementerio de la Almudena que reconoce delante de la cámara que esta pandemia le ha superado puesto que hay días que ha enterrado a unas 70 personas. Y ésta es la mejor vacuna audiovisual contra el coronavirus, incluir ese ambiente de miedo y desolación sin forzar nada, porque no es lo mismo escuchar en el telediario que cada 24 horas hay decenas de muertos a que un documental a través de este tipo de declaraciones (y con las propias imágenes de los entierros precipitados y solitarios) te cuente lo que, desgraciadamente, sigue ocurriendo en el mundo.

La verdad es que el documental no deja puntada sin hilo ya que presenta muchas aristas desde un enfoque empático, hablando también de la labor de las protectoras de animales debido a la cantidad de mascotas que se han quedado abandonadas porque sus dueños están en el hospital o directamente han fallecido. Incluso haciendo protagonista por unos segundos a un sin techo que reflexiona delante de la cámara sobre su situación solo en una ciudad vacía durante esta emergencia sanitaria. Pero esta producción de DOC Land, Antiestático y Eva Films también llama al optimismo ya que en los minutos finales vemos cómo regresa a su casa Julio Lumbreras, uno de los primeros pacientes diagnosticados de COVID-19 en España que despertó tras haber permanecido 50 días en coma inducido. El detalle de que la producción arranque y se despida con este superviviente se percibe como un homenaje a quienes han luchado sin perder la esperanza.

2020 se convierte por tanto en una suerte de documento histórico en el que la realidad se impone a los mayores trucos cinematográficos. El director, nacido en Buenos Aires en 1971, logra que este documental sirva de reflexión sobre el sistema sanitario, ya que ningún hospital estaba preparado para asumir esta avalancha de pacientes, pero a la vez nos invita a sopesar sobre la fragilidad del ser humano porque todos, en mayor o menor medida, nos hemos sentido vulnerables estos últimos meses.

Justamente para digerir un trauma colectivo de estas dimensiones el primer paso es la aceptación y Hernán Zin, con su sensibilidad y tacto por bandera, nos incita a que no miremos hacia otro lado, descubriéndonos aquellas escenas que se han obviado tanto por parte de los políticos como por parte de los medios de comunicación mientras permanecimos confinados entonando Resistiré cada tarde desde nuestros balcones. Por esto 2020 se antoja como un documental que debería ser de obligatorio visionado para alertarnos de qué nos espera si no tomamos consciencia colectiva. Porque solo mirando la realidad de frente podemos aprender algo de estos tiempos tan adversos.

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Imágenes: ©Cortesía de DyP Comunicacion