Los 20 pueblos más bonitos de Italia que debes visitar

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Photo credit: Getty Images
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Cada año, 25 millones de turistas se acercan a Roma, la ciudad italiana más visitada. Es normal; pues conserva en sus calles restos de la civilización romana, maravillosos edificios medievales, del renacimiento, de los siglos XVIII y XIX.... Por no hablar de sus tiendas, su gastronomía (¡esos helados de Piazza Navona!) y su gente.

Tras Roma, la localidad italiana preferida por los turistas es (¿sorprendentemente?), Milán, que acoge cada año a 11 millones de extranjeros que no se quieren perder ninguno de sus encantos: el Duomo y la Galleria Vittorio Emanuele; por supuesto, pero también otros lugares 'top' como el Castello Sforzesco o el encantador Parco Sempione, uno de los parques urbanos más bonitos de Europa.

En tercer lugar, y a 'solo' un millón de turistas de distancia, en el ranking figura la hermosa Venecia, que muchos de nosotros identificamos con un paseo en góndola, el Palazzo Ducal, la plaza de San Marcos con su hermosa basílica... Pero, cuidado, que este reportaje no va de las ciudades más turísticas de Italia; antes bien, de los pueblos más coquetos e imperdibles del país mediterráneo.

Hemos recogido en esta lista 20 pequeños (y no tan pequeños) pueblos de toda la geografía italiana que son completamente imprescindibles en tu viaje: desde el medieval Pienza hasta rincones de pescadores como Pizzo Calabro, pasando por lugares donde el esquí es una obligación como Cortina D'Ampezzo. ¿Por cuál vas a empezar en tu próximo viaje a Italia?

1) Pienza

Photo credit: Matteo Colombo - Getty Images
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En plena Toscana, como salido de una película de Fellini, se halla Pienza, quizás uno de los pueblos más bonitos de toda Italia. ¿Pueblo o ciudad? Una difícil pregunta si se tiene en cuenta que se consideró la ciudad ideal del Renacimiento, cuando fue fundada por orden del Papa Pío II. Es como viajar al siglo XVI, con sus hermosas 'piazzas' y 'palazzos', y unas calles llenas de casitas de piedra, flores y belleza. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, no debes perderte el Palazzo Piccolomini, localización del 'Romeo y Julieta' de Zeffirelli; la iglesia de Corsignano; el Palazzo Comunale del siglo XV y el maravilloso Palacio Massaini. En cuanto a la gastronomía, no debes marcharte de Pienza sin probar los pici, una pasta hecha a mano con agua y harina, condimentada con delicias como la salsa de carne chianina, la salsa de ajo y el pan rallado tostado, y el queso pecorino.

2) Castelmola

Photo credit: Bruno Guerreiro - Getty Images
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Viajamos hasta Sicilia para ver uno de los pueblos más coquetos de Italia, con unas magníficas vistas (desde sus miradores se puede ver, por ejemplo, el volcán Etna, y también Taormina) ya que está situado a 500 metros de alto. Se trata de Castelmola, un pueblo a apenas 20 minutos en coche de Taormina, por el que no sabrás por donde empezar la visita; por ejemplo, por el mirador de San Antonino, la iglesia de San Nicola de Bari o el histórico Antico Caffè San Giorgio, donde sirven un maravilloso vino de almendras. Si visitas la zona, necesitarás calzado cómodo y ropa de abrigo.

3) Gubbio

Photo credit: Buena Vista Images - Getty Images
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La foto no hace justicia a la belleza de Gubbio, uno de los pueblos obligados en tu viaje a Italia y, sin duda, uno de los grandes atractivos de la provincia de la Umbria. Enamoró a escritores como Gabriele D'Anunzio y Herman Hesse. La visita debe comenzar en la Plaza Grande, del siglo XV, también llamada Piazza della Signoria, donde se hallan edificios tan importantes para el pueblo como el Palacio de los Cónsules (terminado en 1340; hoy sede del Museo Cívico, que debes visitar para admirar las Tablas Eugubinas del siglo III-I a.C) o el Ayuntamiento, antiguamente el Palacio de la Podestá, incompleto. La localidad también ofrece al visitante otros encantos como el Palacio Ducal, un hermoso teatro romano del siglo I o las murallas, de finales del siglo XIII.

4) Lerici

Photo credit: georgeclerk - Getty Images
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Bañada por el mar de la Liguria, no lejos de la ciudad de La Spezia, se encuentra la encantadora Lerici, una localidad que, desde tiempos inmemoriales, ha enamorado a visitantes a bohemios; de hecho, puede citar entre sus 'admiradores' a Lord Byron y a Mary Shelley. De hecho, el golfo de la Spezia donde se encuentra el pueblo recibe también el nombre de Golfo de los Poetas. 'Dolce far niente', muchos rincones agradables para fotografiar y una torre pentagonal que marca todos los recorridos por el pueblo son solo tres de los atractivos que te llevarán a este pueblo lleno de casas color pastel y de fotogénicas residencias del siglo XVIII, como Villa Marigola. A solo dos kilómetros se halla otro hermoso pueblo, Tellaro, cuya puesta de sol figura entre las más hermosas de Italia.

5) Burgo medieval de Turín

Photo credit: Oficina de turismo Italia
Photo credit: Oficina de turismo Italia

Pueblo, pueblo, lo que se dice pueblo en medio de las montañas o la campiña, no es, pero merece la pena estar en este listado. El Burgo Medieval de Turín formaba parte de la Exposición General de Italia de 1884 y se construyó en el Parque Valentino. Cuando terminó la muestra, había cosechado tal éxito que se decidió dejar en pie. Reproduce un burgo feudal del siglo XV a orillas del río Po. No le falta de nada: tiendas de artesanía, fuente de piedra, pozo, una fortaleza típica del valle de Aosta amueblada como los castillos del siglo XV, jardines, huerto... Una verdadera maravilla que coronará tu visita a Turín (una ciudad tan fuera de la ruta italiana habitual como recomendable).

6) Montalcino

Photo credit: swetta - Getty Images
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Estamos en uno de los pueblos más importantes de Val D'Orcia, Patrimonio Mundial de la Unesco; una región al sur de la Toscana (sí, esa de fotogénicos caminos bordeados por cipreses) en la que sobresalen a partes iguales arte, naturaleza y cultura vinícola. Montalcino sobresale por el encanto de su paisaje, su fortaleza del siglo XIV que domina el territorio y su tradición vinícola de primer orden: aquí nació el legendario vino tinto Brunello di Montalcino.

7) Numana

Photo credit: Luca Lorenzelli / EyeEm - Getty Images
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Esta preciosa localidad costera se halla casi por completo en el parque Regional Monte Conero y se divide en dos partes: Numana Alta, donde está el centro histórico, sobre un acantilado con vistas al mar, y Numana Bassa, en la zona del puerto turístico. En tu visita no debes dejar de recorrer el Arco di Torre, que se cree que antiguamente era un campanario o una torre de vigilancia; una fuente del siglo XVII, cuyas cinco bocas toman agua de un túnel de un antiguo acueducto romano o un Antiquarium con notables tumbas de la época romana. El Ayuntamiento data de 1773 y fue usado como residencia de verano por los obispos de Ancona.

8) Viterbo

Photo credit: Agoda.com
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Es una de las clásicas excursiones de un día desde Roma (se tarda apenas dos horas en tren); vale la pena visitar Viterbo y descubrir por qué se la llama la 'Ciudad de los Papas' a una localidad donde se puede seguir con mucho gusto las huellas de la civilización etrusca (no quedan muchos sitios en el planeta para ello). El trazado medieval de Viterbo, también famosa por sus aguas termales (báñate en la famosa Terma de los Papas), servirá de guía para una visita al barrio de San Peregrino, el Palacio Papal o los edificios burgueses de la Piazza del Plebiscito.

9) Cortina D'Ampezzo

Photo credit: Sebastian Wasek - Getty Images
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Cortina d’Ampezzo, también conocida como “la perla de los Dolomitas”, es una de las ciudades favoritas de los esquiadores. Quizás por ello sus calles huyen de lo puramente rural para adquirir un color más urbanita donde no faltan los hoteles, las avenidas comerciales y los restaurantes de todo tipo.

10) Ariccia

Photo credit: Dario Pelayo / EyeEm - Getty Images
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En el Parque Regional de los Castelli Romani, en la provincia de Roma, por donde antiguamente pasaba la Via Appia, se encuentra la magnífica villa de Ariccia. Es obligatori visitar el conjunto monumental de Piazza di Corte que, construido en gran parte por Bernini y Carlo Fontana, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca europea. En él se halla el Palacio Chigi con su precioso parque y la Colegiata de Santa María de la Asunción, inspirada en el Panteón de Roma. Tus amigos disfrutarán si subes a Instagram una foto del puente del pueblo, un enorme viaducto de 60 metros de alto.

11) Alberobello

Photo credit: manx_in_the_world - Getty Images
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El pueblo de Alberobello, en el valle de Itria, forma parte de la World Heritage List de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde 1996. Es imposible no sentirse fascinados por las callejuelas de los barrios de Monti y Aja Piccola. Te sorprenderán sus característicos 'trulli' (trullos), las casas de la imagen superior, unas construcciones cilíndricas blancas con techos de piedra. Cuando termines tu paseo por el pueblo, no dejes de entrar en una taberna y probar sus vinos locales, acompañados de buen queso, aceitunas o embutidos.

12) Pizzo Calabro

Photo credit: freesurf69/Dreamstime.com
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En Calabria, en la costa del Tirreno, ubicado maravillosamente en el golfo de Santa Eufemia, se halla la bonita localidad de Pizzo Calabro, un pueblo de pescadores al que, además de una buena cámara para retratar todos sus bellos rincones, tienes que llevar el estómago preparado para degustar una comida tradicional en la que no falten sus trufas, conocidas en todo el mundo. Cerca de Pizzo Calabro, se halla la playa de Tropea, con un paisaje impresionante sobre las costas eolias.

13) San Pantaleo

Photo credit: Guido Cozzi/Atlantide Phototravel - Getty Images
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La Costa Esmeralda, al norte de Cerdeña, evoca playas de finísima arena blanca o dorada y aguas de un color azul de ensueño. Y sí, así es; pero también cuenta con rincones con mucho encanto como San Pantaleo, que es conocido como el pueblo de los artistas, de los mercadillos y de los stazzi (los típicos asentamientos rurales del norte de Cerdeña), así como por su espíritu bohemio. Si lo visitas, no te olvides las zapatillas deportivas, porque su entorno invita al viajero a hacer deporte en sus senderos serpenteantes por bosques de alcornoques.

14) Cormayeur

Photo credit: Raffaele Pavone / EyeEm - Getty Images
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Italia tiene preciosos pueblos alpinos, de ambiente más tirolés que mediterráneo pero con un gran encanto. Es el caso de Cormayeur, un auténtico pueblo de montaña situado en las laderas del Mont Blanc, a 1.224 metros de altitud. Es obligatorio pasear junto al río Dora Baltea, que atraviesa el pueblecito y que sigue su curso por todo el valle de Aosta, y comprobar la hospitalidad de sus gentes y de sus establecimientos hoteleros. No te olvides de pisar algunos de sus históricos cafés del centro.

15) Lucca

Photo credit: Getty Images
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Florencia, Pisa, Siena, San Gimignano... son algunos de los lugares más solicitados de la Toscana, pero en la preciosa región italiana sigue habiendo localidades de lo más atractivos para visitar. Es el caso de Lucca, con increíbles iglesias medievales, torres y otros tesoros de enorme valor artístico. Si no tienes vértigo, asciende al final de la torre Guinigi (a más de 44 metros de altura) para divisar el mejor paisaje de Lucca bajo los árboles (sí, hay árboles arriba); recorre la preciosa iglesia de mármol de San Michele in Foro, de mármol tallado y con incrustaciones y no te despidas del pueblo sin pasear por su peculiar plaza ovalada, antaño una arena romana (debes acceder a través de los túneles que en su día admitían a los espectadores).

16) Pitigliano

Photo credit: Getty Images
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Situada entre la costa occidental y la más visitada por los turistas localidad de Orvieto, Pitigliano se alza sobre una enorme roca, un paisaje que los italianos llaman 'tufo'. ¿Qué se puede hacer en ella? Pasear por calles empedradas, comer pizza al aire libre bajo la sombra de un árbol, disfrutar de lo poco visitada que es... La entrada al centro histórico se hace por la piazza Petruccioli, donde se encuentra el Palazzo Orsini (en cuyo interior se halla el Museo Arqueológico). Es imprescindible visitar el acueducto mediceo, de 15 arcos, la fortaleza Orsini y el barrio judío y hacerse una foto en la pasarela que va desde Via Santa Chiara hasta Piazza della Repubblica y que da una vista increíble de los valles de la zona.

17) Manarola

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Forma parte de los denominados Cinque Terre y su mayor atractivo son sus casas de colores y, sobre todo, su ubicación: en un acantilado. Es un minúsculo pueblo pesquero del norte de Italia, en la provincia de La Spezia, que recorre la impresionante costa del mar de Liguria. El puerto de Manarola es bellísimo, con brillantes casas encaramadas en el barranco rocoso. ¿Un consejo? No te vayas sin probar su vino local, llamado Sciacchetrà.

18) Sciacca

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Quizás te suene el nombre de Sciacca por su famosísimo Carnaval, uno de los más reconocidos de Italia y por supuesto de Sicilia, pero este precioso pueblo con un puerto de pesca tan bonito en el que te podrías pasar horas, es mucho más: sus aguas termales, la cerámica, sus playas. El pueblo se divide en tres partes; la zona marítima con el puerto; la intermedia, donde se encuentra el casco antiguo y la alta, con las murallas del siglo XVI, donde se expandieron los nuevos barrios.

19) Burano

Photo credit: Getty Images
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Que no te extrañe si, al volver de Italia, regresas contando que Venecia sí, muy bonito, pero que lo que mola en realidad es Burano, una de las islas de la laguna veneciana, situada al norte de la ciudad de los canales. Ármate de paciencia para esquivar las hordas de turista y poder retratar sin apenas gente sus preciosas casas de colores brillantes. La localidad es famosa por sus encajes hechos a mano, que antaño adornaban el escote y las gorras de la aristocracia europea. Pero hoy, aparte de dos tiendas, la mayoría de los que se venden son importados. ¿Un consejo? Quédate por la noche para disfrutar de un ambiente sin turistas, más tranquilo y auténtico.

20) Bagnoregio

Photo credit: Getty Images
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En foto es absolutamente deslumbrante, pero cuando estás allí resulta sobrecogedor. Bagnoregio, en plena región del Lazio, es un pueblo de fantasía, asentado sobre un pináculo de roca de toba situado sobre un cañón. Le llaman 'il paese che muore' (la ciudad que muere), porque está lamentablemente en tiempo de descuento; los efectos de la erosión son imparables y podría desmoronarse cualquier día. Se accede a ella a través de una pasarela enorme de piedra no apta para personas con vértigo construida hace 2.500 años.