20 años de la infravalorada 'Minority Report'

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Photo credit: 20th Century Studios
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“¿Que cómo la estamos vendiendo? Son Cruise y Spielberg. ¿Qué más tenemos que hacer?”. La pregunta tenía cierta mezcla de sorna y nerviosismo cuando Tom Rothman, presidente de Fox Filmed Entertainment, se la hizo a un periodista de Entertainment Weekly. Eran los meses previos al verano de 2002 y Hollywood planeaba una temporada de blockbusters que debían llevar a los estadounidenses al cine para entretenerse durante unas horas y así olvidar que vivían en un país atacado por terroristas y a punto de empezar una guerra.

La apuesta de la que hablaba Rothman era ‘Minority Report’, la película que por fin reunía a Steven Spielberg con Tom Cruise. Se habían conocido en el rodaje de ‘Risky Business’, donde les presentó el agente David Geffen, e intentaron trabajar en varios proyectos: un western llamado ‘Arkansas’, una adaptación de ‘El curioso caso de Benjamin Button’ o ‘Rain Man’, que Spielberg pensó en dirigir antes de tener que dedicarse a ‘Indiana Jones y la última cruzada’. Una década después dieron con el proyecto adecuado (Cruise se lo propuso a Spielberg): un thriller noir futurista de ciencia ficción sobre un hombre que emprende una carrera a contrarreloj para demostrar que no va a cometer un crimen del que se le “pre-acusa”.

Photo credit: 20th Century Studios
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Aunque ninguno de ellos figura como productor ni guionista, ’Minority Report’ es una película muy de Steven Spielberg y muy de Tom Cruise, dos de las estrellas del Hollywood reciente más obsesionadas en ofrecer al público un espectáculo de entretenimiento digno. El director volcó en ella sus obsesiones temáticas sobre la familia rota. “Sigo llevando a cuestas mi infancia”, le dijo a NZ Herald. “El personaje de Tom Cruise ha perdido a su hijo y su mujer le ha abandonado. Me sigue recordando al divorcio de mis padres. Por mucho que intente alejarme de ello sigo sin poder evitarlo”. Por su parte, Cruise se tira media película corriendo (el eslogan promocional era, de hecho, “Everybody runs”, en referencia a una frase que dice al principio su personaje, John Anderton: “Todo el mundo huye”) y tuvo la oportunidad de llevar su compromiso con el realismo demasiado lejos, como a él le gusta, rapándose el pelo cuando la historia lo requería. “La gente flipó. A Penélope le daba miedo”, dijo el actor, que en aquel momento mantenía una relación con Penélope Cruz.

La película suponía para ambos una especie de prueba de fuego: Tom Cruise venía de la defenestrada por la crítica ‘Vanilla Sky’ y Steven Spielberg acababa de tener uno de los mayores fracasos comerciales de su carrera con ‘A.I. Inteligencia Artificial’. Aun así, el director le pidió a Cruise que no cobrara un sueldo, sino que se asignara un porcentaje de los beneficios, una estrategia que él mismo se aplica y suele exigirle a las estrellas con las que trabaja. “Tom Hanks no cobró por ‘Salvar al soldado Ryan’, pero ganó mucho dinero en su participación de los beneficios”, le explicó a NZ Herald. “No he trabajado con muchas estrellas de cine, el 80 % de mis películas no las tienen, y les digo que si quieren trabajar conmigo quiero que se arriesguen como yo. Llevo 18 años sin cobrar un sueldo en las películas, así que si mis películas no generan dinero yo no recibo dinero. Ellos deberían estar preparados para hacer lo mismo”.

Un futuro deprimente y realista

Digamos que Steven Spielberg y Tom Cruise no son ricos gracias ‘Minority Report’. Aunque no fue en absoluto un fracaso (recaudó 358 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en la 10ª película más taquillera del año) en Estados Unidos tuvo un recorrido decepcionante: amasó solo 132 millones, en comparación con los 142 de presupuesto, y quedó como la 17ª en el ranking anual. Ese verano triunfaron propuestas más coloridas y alegres como ‘Spider-Man’ y ‘Mi gran boda griega’; quizá el público estadounidense no estaba muy receptivo en época post-11S a un thriller futurista algo gris y deprimente que avisaba sobre los peligros de anteponer la seguridad y la hipervigilancia al libre albedrío.

Photo credit: Fox
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La premisa futurista, sobre un departamento de la policía de Washington D.C. en 2054 dedicado a arrestar a futuros criminales en base a las visiones de tres personas con poderes psíquicos llamadas “Precognitivos”, ofrecía reminiscencias con el espíritu de persecución antiterrorista que reinaba en el país tras las caídas de las Torres Gemelas. Pero era algo más bien casual, porque la película se terminó de rodar antes de septiembre de 2001. El guion, basado libremente en un relato corto que Philip K. Dick escribió en los años 50, había pasado por varias reescrituras de las que quedó sobre todo lo escrito por Jon Cohen y la versión final de Scott Frank, el creador de ‘Gambito de dama’, al que Spielberg contrató por sus guiones de ‘Cómo conquistar Hollywood’ y ‘Out of Sight (Un romance muy peligroso)’. “Le di el relato original de Philip K. Dick y me dijo que no sabía nada de ciencia ficción. Yo le dije: ‘Déjame que yo me preocupe del elemento de ciencia ficción. Tú simplemente escribe una historia de detectives fantástica'”, le contó Spielberg al crítico Roger Ebert.

En cuanto al elemento de ciencia ficción, Spielberg se empeñó en que ‘Minority Report’ imaginara un futuro lo más realista posible. Para ello, reunió a 15 expertos durante tres días en un lujoso hotel de Santa Monica. El grupo, diseñado por el futurólogo Peter Schwartz y el escritor Stewart Brand, incluía arquitectos, novelistas, diseñadores, periodistas, urbanistas científicos informáticos o investigadores en biomedicina, que desarrollaron una guía de 80 páginas que el director de arte Alex McDowell llamó “La biblia de 2054”.

El resultado era un Washington D.C. que mezclaba arquitectura antigua con moderna, autopistas verticales, trenes de levitación magnética, nuevas drogas de diseño, constantes escáneres oculares para identificar y localizar a los ciudadanos y la predicción más acertada de la película: una publicidad omnipresente y omnisciente dirigida exclusivamente a cada consumidor en base a sus preferencias personales. “Internet nos está observando. Si quieren, pueden ver qué webs visitas. En el futuro la televisión nos observará y se adaptará a lo que sabe de nosotros”, avisaba el director en una entrevista años antes de la existencia del algoritmo de Netflix. “Lo emocionante es que nos hará sentir que formamos parte del medio. Lo aterrador es que perderemos nuestro derecho a la privacidad”.

Photo credit: 20th Century Studios
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Una de las imágenes más icónicas de ‘Minority Report’, el sistema de control informático con gestos manuales, se le ocurrió al propio Spielberg. “Un día me dijo que fuera a su casa, me contó una idea que había llamado “restregar la imagen”, y me la enseñó”, recordaba Cruise. “Creó un lenguaje informático que pudiera ser físico, para liberarnos del teclado. Y le dio al público una forma visual de ir descubriendo cosas conmigo”.

Un Spielberg especialmente inspirado

En el departamento visual, ‘Minority Report’ puede ser una de las películas más inspiradas de Spielberg, con la ayuda del director de fotografía Janusz Kaminski, que diseñó un estilo quemado y ausente de colores vivos para transportarnos a un futuro casi aséptico y falto de vitalidad.

Photo credit: Fox
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Aquí está uno de los planos más aplaudidos de la carrera del director, en el que Anderton y Agatha, la “precog” interpretada por Samantha Morton, se funden en una sola figura con dos cabezas, una mirando hacia adelante y la otra hacia atrás. Es una imagen impresionante que además representa a la perfección la situación que viven ambos personajes: huyendo del futuro y atrapados en el pasado. Spielberg le confesó a Ebert que la imagen no estaba planeada: “Te juro que descubrí ese plano a través del monitor. Les hice abrazarse y de repente lo vi en el monitor, le pedí a Samantha que girara un poco la cabeza para que estuviera más de perfil, y encontré este plano”. Ser un gran director también conlleva tener la capacidad de capturar los tesoros que uno descubre por el camino.

El director de 'E.T., el extraterrestre' firmó una superproducción enfocada al espectador adulto en medio de una cartelera que empezaba a lanzarse a los brazos del cine familiar y los efectos digitales (el mismo verano se estrenaron ‘Spider-Man’ y ‘Star Wars: Episodio II - El ataque de los clones’). Sus referencias eran clásicos del noir como ‘El halcón maltés’, ‘La jungla de asfalto’ y ‘Cayo Largo’ de John Huston o ‘El sueño eterno’ de Howard Hawks. La historia de un héroe que intenta probar su inocencia recuerda a muchas películas de Alfred Hitchcock, del que Spielberg también roba el recurso del MacGuffin (la acusación que da comienzo a la huida) e incluso la idea de una escena de persecución que empieza en una fábrica de automóviles y acaba con el protagonista escapando en un coche recién ensamblado (Hitchcock quiso rodar algo así en ‘Con la muerte en los talones’, pero no logró llevarlo a cabo).

Las mejores escenas se rodaron con efectos prácticos y una gran mayoría de elementos físicos, como la persecución por el centro comercial en la que Agatha ayuda a Anderton a huir prediciendo los movimientos de los policías. El cineasta, experto en imaginar detalles que insuflan humanidad en sus películas, añadió el momento en el que Agatha se acerca a una desconocida y le dice: “Él lo sabe. No vayas a casa”. Tampoco quiso renunciar a ser juguetón y divertido, como cuando Anderton y dos policías irrumpen en la casa de una familia en plena carrera y el fuego de una mochila propulsora acaba cocinando a la brasa unas hamburguesas.

Pero la mayor proeza tecnológica y narrativa de ‘Minority Report’ está en la secuencia en la que un puñado de arañas robóticas buscan a Anderton en un edificio, sometiendo a escáneres de retina a todos los inquilinos, que ven interrumpidas sus actividades durante un breve instante (ya sea una conversación familiar, un momento de sexo en la cama o una ruidosa discusión conyugal). Finalmente, las arañas encuentran a Anderton a pesar de sus intentos de esconderse dentro de una bañera llena de agua helada: una pequeña burbuja de aire se le escapa por la nariz, llamando la atención de las arañas.

La proeza está en el hecho de que Spielberg rodó esta secuencia, gran parte de ella en un solo plano, en un plató real. “Parece un plano digital pero no lo es, es un plató real, físico”, aseguró el director a Ebert. Incluso la burbuja salió de verdad de la nariz de Tom Cruise, tal y como explicó el actor: “Esa burbuja no fue un efecto digital. Steven dijo: ‘Necesito que salga una burbuja de su nariz’, y pensé, ‘olvídate del CGI, puedo hacer que salga una burbuja’. Las cosas que un actor hace”.

Para dar con la forma de grabar una secuencia tan complicada, Spielberg y McDowell utilizaron lo que ahora es conocido (y muy utilizado en las grandes producciones, especialmente en Marvel) como “Previz”, una herramienta que diseña la escena mediante programas de animación 3D antes de que sea rodada. A Spielberg le encantó su funcionamiento: “Le preguntamos al ordenador, ‘¿Cómo hacemos este plano?’, y el ordenador nos dijo: ‘Necesitáis una grúa que entre y salga’. Resulta que hay una grúa llamada TechnoCrane que se alarga y se contrae como una antena, y el ordenador nos dijo dónde poner la grúa, cómo moverla, cómo conseguir todos los planos que quería, todo en una toma. Y entonces Alex construyó el plató”.

Es un gran ejemplo de cómo utilizar la tecnología al servicio de los propósitos del director, y no al revés. Ebert lo dijo en su entusiasta crítica: “Las películas estadounidenses están en pleno periodo de transición. Algunos directores han puesto su confianza en la tecnología. Spielberg, un maestro de la tecnología, solo confía en la historia y los personajes, y entonces usa todo lo demás como un obrero utiliza sus herramientas. Hace ‘Minority Report’ con la nueva tecnología; otros directores parecen estar intentando hacer sus películas a partir de ella”.

En general, las críticas de ‘Minority Report’ fueron fantásticas. Y quizá el público no respondió con el entusiasmo que la película merecía en los cines, pero después se vendieron más de 4 millones de copias de DVD en unos pocos meses. Irónicamente, podríamos decir que fue una película que se adelantó a su momento. Y a la vez, era un caso de algo que ahora escasea mucho en las salas: cine de entretenimiento adulto, tan valiente y arriesgado como ameno y placentero.

En las últimas películas que han estrenado, Spielberg y Cruise parecen tener algo en común con John Anderton. Son ‘West Side Story’, remake ensimismado con el clásico que versiona, y ‘Top Gun: Maverick’, una secuela construida con el espíritu de la época en la que se estrenó la original. Viven en el pasado, huyen del futuro. ‘Minority Report’ es, al fin y al cabo, una película muy de Steven Spielberg y muy de Tom Cruise.

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