15 cuadros pintados por mujeres a lo largo de la historia que deberías conocer

·5 min de lectura
Photo credit: DR
Photo credit: DR

Hubo un tiempo en el que tener dotes artísticas se consideraba una cualidad femenina. Pero sin pasarse. Una delicada señorita debía tener sensibilidad para la música, gusto para la pintura, y cantar con delicadeza, aunque solo fuera un poco. Aunque dedicarse a ello profesionalmente y que se le reconociera era otro asunto. Las mujeres han tenido vetado el acceso a mundos dominados por los hombres, desde la ciencia al poder, desde la dirección de grandes empresas a, también, las galerías de los mejores museos. Poco a poco las cosas van cambiando aunque aún queda camino por recorrer, en todos los ámbitos. Rescatamos algunas de las pintoras que hicieron historia, reconocidas a no, pero todas ellas aportaron una gran contribución a la historia del arte.

1- Retrato de Felipe II, de Sofonisba Anguissola

Esta pintora italiana (1530-1616) tuvo una formación exquisita destacando en su destreza con la pintura. Vino a la corte de Felipe II en 1559 como dama de compañía de Isabel de Valois y no dejó de realizar retratos, como este del rey. Una de las pocas pintoras presente en el Museo del Prado.

Photo credit: Heritage Images - Getty Images
Photo credit: Heritage Images - Getty Images

2- Judith y Holofermes, Artemisia Gentileschi

Poco tendría que envidiar este cuadro a otro similar de Caravaggio, por ejemplo, salvo que este fue pintado por una mujer que, una vez más no obtuvo su reconocimiento. Artemisia Gentileschi (1598-1653) fue hija de pintor y su don artístico sobresalió pronto sobre sus cuatro hermanos. En su vida privada además tuvo que verse expuesta al escarnio público al denunciar por violación a un amigo de su padre.

Photo credit: Heritage Images - Getty Images
Photo credit: Heritage Images - Getty Images

3- Bodegón, de Clara Peeters

Otra de las mujeres presentes en la pinacoteca de Madrid, con varios de sus cuadros pintados sobre 1660. Poco se sabe de su vida, salvo que desarrolló su carrera en Amberes y su pertenencia a la Escuela Flamenca.

Photo credit: PHAS - Getty Images
Photo credit: PHAS - Getty Images

4- La tristeza de Telémaco, Angélica Kauffman

Esta pintura nacida en Suiza (1741-1807) desarrolló gran parte de su carrera en Italia y Reino Unido, donde fue miembro fundador de la Royal Academy. Desarrolló su labor sobre todo como retratista pero nos quedamos con la expresividad de todos los personajes de esta escena mitológica en la que Telémaco siente tristeza al oír canciones sobre las gestas de su padre, Ulises. Se encuentra en el MET de Nueva York.

Photo credit: Heritage Images - Getty Images
Photo credit: Heritage Images - Getty Images

5- Duques de San Fernando de Quiroga, Rosario Weiss

Algunos de los cuadros atribuidos a Goya son en realidad obra de esta pintora (1814-1843) que, no solo fue su discípula sino que les unió una estrecha amistad al final de los días del artista aragonés –incluso se llegó a especular si era su hija–. El hecho cierto es que Weiss fue una prolífica retratista a la que empieza a otorgar su verdadera valía. Como curiosidad, trabajó como reconocida copista en el Museo del Prado.

Photo credit: Museo del Prado
Photo credit: Museo del Prado

6- Lectura 1873, de Berthe Morisot

Una de las figuras fundamentales del nacimiento del Impresionismo, si bien no muy conocida –aunque sí tuvo mucho reconocimiento por parte sus colegas varones de la época–. Para esta obra tuvo como modelo a su hermana Edma, también pintora. La obra pertenece en la actualidad al Museo de Arte de Cleveland (Estados Unidos).

Photo credit: Heritage Images - Getty Images
Photo credit: Heritage Images - Getty Images

7- En la terraza de Sèvres, de Marie Bracquemond

Otra de las grandes representantes femeninas del Impresionismo (1840-1916). Aunque comenzó a la sombra de su marido, el también pintor Félix Bracquemond, pronto fue ganando consideración y espacio en las mejores exposiciones de la época.

Photo credit: Wikimedia Commons
Photo credit: Wikimedia Commons

8- Autorretrato, de Gabrielle Munter

Aunque fue una gran exponente del expresionismo alemán, Münter (1977-1962) vivió a la sombra de su profesor y amante Wassily Kandisnky. Desarrolló un lenguaje artístico propio, con colores brillantes y formas simplificadas.

Photo credit: Museo Thyssen Bornemisza
Photo credit: Museo Thyssen Bornemisza

9 - Composición, Sonia Delaunay

Su nombre era Sarah Ilínichna Stern (1885– 1979), nacida en Ucrania y fue una figura clave de las vanguardias y su uso del color. Formó una pareja creativa excepcional junto a su marido, Robert Delaunay y, tras la muerte de él, Sonia continuó una larga carrera no solo como pintora sino como diseñadora textil o figurinista.

Photo credit: Chesnot - Getty Images
Photo credit: Chesnot - Getty Images

10 - Autoretrato en Bugatti verde, Tamara Lempika

“Entre cien cuadros, podrías reconocer el mío” solía decir. Gran exponente del Art Dèco, Tamara de Lempicka (1898-1980) creó un estilo único en el periodo de entreguerras. Este es uno de sus muchos retratos (pintado en 1929), inspirado en la trágica muerte de la bailarina Isadora Duncan.

Photo credit: Tamara de Lempicka
Photo credit: Tamara de Lempicka

11 - Jimson Weed/White Flower No 1, de Giorgia O'Keeffe

Una de las grandes artistas del arte norteamericano del s.XX. O’Keeffe (1887-1986) exploró la abstracción desde sus inicios y se hizo popular con sus famosas flores aunque también por sus singulares representaciones del paisaje de Nuevo Mexico o los cráneos de animales. Esta obra en concreto la convirtió en una de las artistas femeninas más cotizadas al comprarla el Crystal Bridges Museum of American Art (Arkansas, Estados Unidos).

Photo credit: Museo Thyssen Bornemisza
Photo credit: Museo Thyssen Bornemisza

12- La verbena, Maruja Mallo

La particular visión del mundo de esta autora surealista española (1902-1995) queda englobada en este cuadro –actualmente en el Museo Reina Sofía–, una de las varias representaciones que hizo de las fiestas madrileñas. Se relacionó con artistas de la Generación del 27, desde Dalí a García Lorca o Alberti pero, su obra lo demuestra, fue mucho más que una musa, sino una activa y fundamental participante.

Photo credit: Museo Reina Sofía
Photo credit: Museo Reina Sofía

13- Las dos fridas, de Frida Kahlo

Una de las obras más famosas de la pintora mexicana (1907-1954) y de las que mejor representa la dualidad de la autora. Dos versiones de la misma mujer, muy diferentes y, sin embargo, totalmente unidas. Se encuentra en el Museo de Arte Moderno de México.

Photo credit: ALEJANDRO ACOSTA - Getty Images
Photo credit: ALEJANDRO ACOSTA - Getty Images

14- Dots, Yayoi Kusama

No hace falta otra palabra para reconocer la obra de esta artista nacida en Japón (1929), cuyos topos y lunares –y otras formas y colores recurrentes– han trascendido cualquier barrera llenando cuadros, esculturas, instalaciones, montajes y performances. Este cuadro en concreto se encuentra en el Museo Moco de Barcelona.

Photo credit: Manuel Medir - Getty Images
Photo credit: Manuel Medir - Getty Images

15- Propped, de Jenny Saville

Una vez más, un hombre eclipsó uno de los grandes momentos de la historia del arte, y hace bien poco: el mismo día que Banksy hizo trizas su obra Girl with a Ballon tras una subasta en Sotheby's, la pintora Jenny Saville (nacida en 1970), conocida por sus desnudos femeninos gigantes, consiguió ser la (mujer) artista viva con la obra más cara vendida en una subasta.

Photo credit: Samir Hussein - Getty Images
Photo credit: Samir Hussein - Getty Images
Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente