Más de 125.000 personas "queman las restricciones" en el San Juan coruñés

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A Coruña, 24 jun (EFE).- Más de 125.000 personas han dicho adiós este viernes a las restricciones que estuvieron impuestas durante meses en la noche de San Juan más esperada, tras dos años en blanco.

Las hogueras de San Juan y la tradición de espantar durante un año a las 'meigas' es la celebración más esperada en A Coruña, la noche que congrega a más gente en sus playas y el día en que los barrios de la ciudad bullen con más actividad, desde primera hora hasta bien entrada la noche.

La prueba está en que el Ayuntamiento ha recibido más de setecientas comunicaciones de fuegos, con hogueras o con parrilladas, por toda la ciudad, como también lo hicieron los municipios limítrofes, con varios centenares cada uno, pues no se celebraba desde 2019.

Y, para símbolo de esta noche mágica, está la falla municipal, instalada en la playa de Riazor y con el simbolismo de un aquelarre de 'meigas', con figuras con los rostros de la heroína local, María Pita; la escritora Emilia Pardo Bazán; la actriz María Casares; y la alcaldesa, Inés Rey.

Las cuatro estaban en la falla encima de lo que querían quemar las coruñesas y los coruñeses: un montón de mascarillas que marcan la época de restricciones o un hombre en ropa interior mientras teletrabaja, como en el momento en que estaba limitada la libre circulación; todo junto a tres personas aficionadas del Deportivo, al que la ciudad rinde homenaje.

Esta falla ardió a medianoche, prendida por la alcaldesa y la plantilla del Liceo, que acaba de ganar la liga de hockey sobre patines, justo después de los fuegos artificiales y cuando empezaron a arder también las hogueras en las playas de Riazor y el Orzán con un fuego purificador que da una imagen mítica de los arenales, teñidos de naranja.

Pero la fiesta empezó mucho antes, la tarde del miércoles la playa del Orzán ya estaba llena, plagada de parcelas marcadas con cintas de plástico con las que los jóvenes, que llevan demasiado tiempo encerrados, reservaban su sitio para la celebración.

Parcelas que se mantuvieron toda la noche, con guardias organizadas, hasta la tarde del jueves, cuando empezó a llegar el resto de la gente, con comida -sobre todo sardinas, con 90 toneladas vendidas el jueves-, bebida y con la madera necesaria para esas hogueras que, según la tradición, hay que saltar tres veces tras la medianoche para asegurarse un buen año.

El ambiente no estuvo solo en las playas, donde hubo más de 125.000 personas según el Ayuntamiento, pues los barrios de la ciudad también viven una noche mágica, los bares amplían sus terrazas y montan parrilladas que el público acoge con entusiasmo y que, este año, sumaron la apertura de una noria, la primera en A Coruña en años, en el muelle de Batería del puerto, que continuará todo el verano.

La apuesta segura es la música en directo y el epicentro es la calle que lleva el nombre del día: la calle San Juan.

La calle San Juan, como su vecina San José y la contigua plaza del Campo da Leña no dieron tregua, con música en directo, sardinas por doquier y un público entregado, estaban a rebosar desde primera hora de la tarde.

Siguieron así mientras ardía la falla en Riazor y, pasada la medianoche, empezó el flujo de gente, de un lado a otro, por las 'cacharelas' (hogueras) de amigos y familiares, nadie quiere dejar ninguna sin saltar.

Así seguirán toda la noche, pero saben que la tradición no solo necesita el fuego, también es necesario completarla por la mañana, con un aseo personal con las siete hierbas de San Juan.

Para eso todavía faltan unas horas, mientras, las llamas no se apagan y la fiesta sigue. Hasta que salga el sol.

Miguel Álvarez

(c) Agencia EFE

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