12 trucos para gastar menos cuando vamos de compras

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Photo credit: Jeremy Moeller
Photo credit: Jeremy Moeller

En capítulos anteriores hemos hablado de por qué comprar menos y poco a poco dejar de comprar. No como renuncia, sino para dejar de sentirnos atados a un sistema basado en parte en la explotación a la naturaleza, los trabajadores y los animales. Porque no queremos apoyar algo así; porque tenemos el armario lleno de prendas útiles y bonitas; porque no es sostenible ni ético; porque nos arruina tontamente. Comprar como premio o para calmar la ansiedad a la larga nunca funciona.

La teoría ya nos la sabemos. Pero, ¡ah! Llega una tarde tonta, salimos a pasear y para huir de los 40 grados a la sombra entramos a una tienda. Todo está despejado, iluminado, hay rebajas e incluso asoma con cantos de sirena el mítico rinconcillo ordenado con prendas de la siguiente temporada. Todo es tentación. Antídoto: cabeza fría y mirada láser.

Estos trucos están más vistos que el tebeo, pero si son tan populares es por su probada efectividad.

+ No compres con tarjeta de crédito. Si ya tienes algo de deuda, no compres absolutamente ningún capricho extra de ropa; no te hace falta añadir más carga en tus hombros

+ Si deseas algo con un precio alto, date tiempo. Las inversiones valen la pena, y muchas veces se revalorizan con el tiempo. Primero asegúrate de que la marca, los materiales y las condiciones de producción justifican su valor; no pagues por marketing o modas absurdas. Si desaparece para siempre y no te ha dado tiempo de ahorrar la cifra: mala suerte; te aseguramos que tu vida emocional no se irá a pique por no tener esa cazadora. Si tu objeto de deseo es un clásico que seguirá a la venta y puedes ahorrar durante meses y años, ponte a prueba y hazlo. El gusto es indescriptible. Otra opción es cuando llegues a la cifra mágica —qué sé yo, 1.500€ para un bolso— pienses bien si quieres el bolso o prefieres un viaje con tu madre, novio o prima. Todo lo material no te lo vas a llevar a la otra vida (a no ser que seas un faraón egipcio y pidas que te lo metan todo en la cámara mortuoria)

+ Pospon todas las compras. No compres nada por impulso y a la primera. Date días

+ Ahorrar no es una cuestión de ingresos, sino de hábito. Tener el hábito es más importante que la cifra que ahorres, por pequeña que te parezca. Aprender esa disciplina te será útil para organizar tus finanzas (la prudencia aconseja como mínimo el 10% de tus ingresos)

+ Cuando cobres, organiza un presupuesto. Ahí conocerás tus prioridades. Una parte para los gastos, otra para el ahorro, otra para inversión/educación y otra a la que puedes llamar lujos o extras. Esa partida debería ser pequeña. Saca esa cifra del cajero y no gastes un euro más al mes en caprichos. Paga siempre en efectivo

+ Antes de comprar, háblate y no te engañes. ¿Para qué y para quién lo compras? ¿Cuál es tu verdadero estado de ánimo? ¿A quién beneficia o perjudica tu compra?

+ Recuerda que hay otras alternativas a la compra; alquiler, préstamo, intercambio… Y el redescubrimiento de tu armario, que tiene tesoros escondidos

+ Aprovechar las rebajas para comprar calidad (puedes revisar la columna en la que hablamos de los mejores materiales)

+ En las plataformas de segunda mano tipo Vestiaire Collective, compra a contracorriente. Si todo el mundo busca Chanel, Gucci, Balenciaga, Fendi, Acne y The Row, usa algunos ratos libres para bucear en marcas menos mediáticas e igual de fantásticas: Lemaire, María Cornejo, Dries van Noten, Ulla Johnson, Tôteme, A. P. C…

+ Vende lo que ya no uses en plataformas de segunda mano. O regálalo a quien lo necesite. La última opción es llevarlo al contenedor de ropa usada; la estadística dice que acabará en un país en vías de desarrollo que no lo necesita, o en el vertedero

+ Creemos que siempre llevamos más o menos la misma vida, pero nuestros hábitos van cambiando. Si antes ibas a la oficina cinco días a la semana y ahora vas dos, quizá necesites replantear tu armario de un modo más práctico (lo que no significa renunciar a ir hecho un pincel)

+ Si te sigue costando, apunta durante seis meses absolutamente todo lo que gastes en ropa. Todo. Esas cifras que parecen chorradas —15€ aquí, 10€ allá, 95€ el día del subidón del cobro— tomarán otro cariz cuando las sumes, estudies y veas clara la respuesta a: ¿dónde narices va a parar exactamente mi sueldo?

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