12 cosas que jamás puedes pedirle a una azafata

Los auxiliares de vuelo, o como todo el mundo les llama, azafatos y azafatas, se enfrentan todos los días a una gran cantidad de peticiones de lo más chocantes. A pesar de que nos reciben en los aviones con una sonrisa, nos indican donde se encuentra nuestro asiento y nos explican normas que en caso de emergencia, pueden salvarnos la vida, hay pasajeros que quieren aún más, mucho más.

Peticiones de lo más raras que estos trabajadores no qpueden cumplir, por la estricta normativa aérea. Para saber exactamente lo que se puede pedir y lo que no a estos trabajadores, nuestros compañeros de yahoo.com han hablado con Shawn Kathleen, una azafata para saber qué no se les puede pedir. E incluso, que es lo que peor les sienta. Por cierto, Kathleen es además la responsable de Passenger Shaming, nuestra página de Facebook favorita.

Medicamentos
Un auxiliar de vuelo no es un auxiliar de enfermería. No se les puede pedir medicamentos, porque no te los van a dar. No está dentro de sus obligaciones. Pero aun así, puedes tener suerte y a lo mejor ellos te quieren dar un ibuprofeno o una aspirina, pero de la misma forma que te lo puede dar tu compañero de asiento: como un favor y no como parte de su trabajo.



Guardarte la maleta
Todos recordamos un famoso anuncio de lejía parodiado por los Martes y 13 en el que una azafata se rompía la camisa al intentar subir una maleta. Pues bien, eso solo pasa en la tele. Como explica Kathleen “el motivo de la prohibición es que causa demasiadas lesiones. Además, si tú mismo eres incapaz de subir la maleta por encima de tu cabeza, debes facturarla, no llevarla en cabina”.

Retrasar un vuelo
Muchos pasajeros desesperados suelen recurrir a los auxiliares para pedir que llamen al aeropuerto de destino para retrasar un vuelo para no perder una conexión. Pues bien, ni ellos ni los pilotos tienen ese poder, así que mejor no pedírselo.

Pedirle al piloto que vaya más rápido
Muy relacionado con el punto anterior. Pero no, no pueden hacer nada al respecto: los aviones suelen ir todo lo rápido que pueden.

Aceptar una propina
En Estados Unidos es de lo más habitual premiar a los camareros con una estupenda propina. Pero en el aire las cosas son diferentes. Las compañías aéreas suelen prohibir a sus trabajadores aceptar dinero de los pasajeros. Pero ojo, hay algunas que especifican en sus reglamentos que si los pasajeros insisten más de dos veces, los auxiliares pueden coger los billetes o las monedas que se les ofrezca.

Sentarse a beber copas contigo
Si algún pasajero se encapricha de algún empleado del avión, mejor que se espere a que vuelvan a estar en tierra para intentar ligar. Los auxiliares, como el piloto y el copiloto, tienen completamente prohibido beber a bordo.


Echar a un animal
Si eres alérgico a los perros y te toca viajar con una persona que lleve uno como lazarillo, ya puedes buscarte otro sitio u otro vuelo: las azafatas no pueden hacer nada por ti.

Cambiarte de sitio
Si no estás cómodo en tu asiento o te quieres sentar junto con un amigo, solo puedes cambiarte si la persona que se encuentra en el otro asiento accede. Y no no pueden intercer por ti.

Cambiarte de clase
Si estás en turista y has visto que los espaciosos asientos de business o de primera están vacíos, te vas a quedar con las ganas de probarlos. Según explica Kathleen “esos sitios están reservados para la gente que los ha pagado o para aquellos que han sido invitados a subir de clase mediante upgrade”. Y el upgrade siempre sucede en tierra, antes de subir al avión.

Hacer un botellón a bordo
Si has comprado una botella de vino o de whisky en el duty free, tendrás que esperar a casa para abrirla. Lo último que quieren las aerolíneas es un grupo de borrachos a bordo, así que prohiben el consumo desmesurado de alcohol. Y si te estás pasando con las minibotellas que se sirven en vuelo, los auxiliares se pueden negar a servirte más.



Acompañarte fuera del avión
Los tripulantes de cabina tienen que abandonar el avión juntos y ser los últimos en hacerlo. Mientras quede un pasajero a bordo, no se pueden ir. Así que si quieres que un azafata acompañe a tu hijo hasta la terminal, te vas a quedar con las ganas. Lo único que puede hacer es solicitar a la compañía que envíe un trabajador especializado en este servicio a hacerlo.

Prestarte un boli
Una de las peticiones más molestas para un auxiliar ocurre cuando un pasajero le pide un bolígrafo o un lápiz para rellenar los cuestionarios de inmigración de un país. Hace tiempo que las compañías dejaron de repartir sus propios bolis, así que siempre hay que viajar con uno en el bolsillo.

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