10 estrategias para aumentar la resiliencia

Karina González Fauerman
Ser resiliente no implica no sentir tristeza./ Foto: Pixabay
Ser resiliente no implica no sentir tristeza./ Foto: Pixabay

Ante los eventos difíciles de la vida, desarrollar resilencia es necesario, pero ¿qué significa esta palabra que últimamente se menciona tanto? Según el sitio Psych Central, es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, a la tragedia o a fuentes importantes de estrés en la familia o en el trabajo.

La resiliencia es un viaje de descubrimiento que puede fortalecerse a través de diferentes aliados. A continuación conoce 10 estrategias para aumentar la resilencia de acuerdo al sitio APA (American Psychological Association):

  1. Haz conexiones. Las buenas relaciones con familiares cercanos y amigos son importantes. Aceptar su ayuda permite lidiar con los momentos complicados. Algunas personas encuentran que ser activos en grupos cívicos, organizaciones religiosas o de otro tipo, proporciona apoyo y permite recuperar la esperanza. Ver por otros en momento de necesidad aporta beneficios emocionales.

  2. Evita ver las crisis como un problema insalvable. No puedes cambiar el hecho de que suceden acontecimientos muy estresantes, pero sí es posible modificar la manera en que interpretas y respondes a ellos. Trata de mirar más allá del presente y analiza cómo las circunstancias futuras pueden mejorar.

  3. Acepta que el cambio como parte de la vida. Hay circunstancias que no pueden alterarse, por ello, enfócate en las que sí están bajo tu control.

  4. Persigue metas. Plantéate objetivos realistas. En lugar de centrarte en tareas que parecen irrealizables, pregúntate: “¿Qué es una cosa que sé que puedo lograr hoy y que me ayude a moverme en la dirección que quiero ir?”

  5. Toma acciones decisivas. Actúa en situaciones adversas tanto como puedas en vez de separarte completamente de los problemas y las tensiones deseando que desaparezcan.

  6. Busca oportunidades para el autodescubrimiento. La gente aprende a menudo algo sobre sí mismos y crece en cierto grado como resultado de su lucha ante la pérdida. Muchas personas que han sufrido tragedias y dificultades han reportado mejores relaciones, una espiritualidad más desarrollada y una mayor apreciación por la vida.

  7. Nutre una visión positiva de ti mismo. Desarrollar confianza en tu capacidad para resolver problemas y confiar en tus instintos permite construir resilencia.

  8. Mantén la perspectiva. Incluso cuando te enfrentas a eventos muy dolorosos, trata de considerar la situación estresante en un contexto más amplio y proyecta una visión a largo plazo.

  9. Conserva la esperanza. Una perspectiva optimista te permite esperar que las cosas buenas sucedan en su vida. Trata de visualizar lo que quieres, en lugar de preocuparte por lo que temes.

  10. Cuídate. Presta atención a tus propias necesidades y sentimientos. Participa en actividades que te gustan y encuentras relajantes. Practicar ejercicio regularmente ayuda a mantener la mente y el cuerpo preparados para hacer frente a situaciones que requieren resiliencia. Escribir pensamientos y sentimientos más profundos relacionados con el trauma u otros eventos estresantes en su vida, así como practicar meditación ayuda a algunas personas a trascender las experiencias difíciles.

La resiliencia implica comportamientos, pensamientos y acciones que se pueden aprender y desarrollarse./ Foto: Pixabay
La resiliencia implica comportamientos, pensamientos y acciones que se pueden aprender y desarrollarse./ Foto: Pixabay

Después del impacto

De acuerdo con las psicólogas Karen Novaro y Ruth Ruíz Hurtado, transcurrida la conmoción inicial de un acontecimiento difícil, unas horas o días después, pueden aparecer alteraciones del sueño, falta de apetito, ansiedad, estados de pánico, irritabilidad o sentimientos de despersonalización o irrealidad, entre otros síntomas. Lo ideal en esta etapa sería:

Contar con el acompañamiento de algún psicólogo o psicoterapeuta, que pueda ofrecer una intervención que posibilite hacer catarsis de la experiencia vivida, pero, si las condiciones no lo permiten se sugiere buscar a alguien que escuche de forma activa sin minimizar el sentir y reprimir o controlar lo que el otro esté sintiendo; es importante evitar frases como: “tranquilízate, todo va a pasar”, “no llores, hay que ser fuerte”, “todo va a estar bien”, “hay gente en peor estado”, “tus hijos te necesitan fuerte”.

-En el caso de los niños, así como los adultos, es importante que se hable de lo sucedido, pero principalmente entender que éstos utilizan el juego como un medio de expresión, por lo que se sugieren realizar actividades lúdicas con ellos.

-Aprender técnicas de respiración y relajación regula la ansiedad sentida durante este periodo.

-La persona puede atenderse de manera individual, aunque es recomendable tener el acompañamiento de un grupo para sentirse entendido y reencontrar el sentido de vida.

-Los profesionales de la salud deben considerar la pertinencia de valorar el desarrollo de algún trastorno de salud mental, como estrés postraumático, en donde el afectado puede generar diversos estados de miedo o de angustia que le imposibiliten funcionar adecuadamente en su vida cotidiana. También existe la posibilidad de contenerlo y apoyar mediante tratamientos farmacológicos que vayan en paralelo con una psicoterapia a mediano o largo plazo.

¿De qué otra forma construyes resilencia?

Si estás por librar un gran desafío, tu mente puede ser una buena aliada. En este video, te contamos qué podrías hacer para saltar el obstáculo de la mejor manera.
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