Únicamente sexo, límites y seguridad, claves para que una relación abierta funcione

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(Photo: moodboard via Getty Images/Image Source)
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“Creo que la idea del matrimonio es muy romántica. Es muy bonito y ponerlo en práctica puede ser precioso. Sin embargo, no creo que sea natural ser monógamos. Pueden criticarme por decir esto, pero, sinceramente, creo que mantener la monogamia cuesta mucho trabajo y el hecho de que cueste tanto demuestra que no es algo natural para el ser humano. Yo la he practicado, pero va en contra de nuestros instintos”, decía la actriz Scarlett Johanson en una entrevista en la revista Playboy.

La protagonista de Historia de un matrimonio es uno de los personajes famosos que ha reconocido públicamente mantener o haber mantenido una relación abierta. “En este tipo de relación las dos partes se ponen de acuerdo en que pueden conocer a otras personas en el plano sexual”, explica la psicóloga y sexóloga Mariona Gabarra. A partir de ahí, “hay que marcar muy bien las normas y límites. Todos conocemos las normas de las relaciones monógamas, son intrínsecas. En estas no, pueden ser de diferentes manera y hay que hablarlo y llegar a acuerdos”, aclara.

En España, el matrimonio formado por Nuria Roca y Juan del Val hace años ya  puso el tema sobre la mesa, aunque nunca han terminado de aclarar si, efectivamente, ellos mantienen una relación abierta. 

En los últimos días han sido Shakira y Piqué los protagonistas de numerosos comentarios sobre la naturaleza abierta de su relación y las supuestas ¿infidelidades? del futbolista. Si la cantante colombiana y el deportista mantenían, efectivamente, este tipo de relación, ¿por qué ha fracasado?

Y más recientemente, ha sido la mujer de Santi Millán, Rosa Olucha la que ha reconocido mantener una relación abierta con su marido tras tener que explicar públicamente que ella no es la víctima de la difusión de un vídeo de contenido íntimo de su marido con otra mujer: “Para los que no lo sepan (y ya lo siento), existen muchos tipos de familia. En la nuestra, la libertad, el respeto y la tolerancia son los pilares sobre los que hemos construido este proyecto”.

Mejor una relación no monógama que una infidelidad

“Me da mucha pereza ver que, a estas alturas, el sexo consentido y privado siga causando escándalos. Sí, señores, ¡la gente folla! Dentro y fuera de la pareja. Y me da casi más pereza que, cuando se hace público, la mayoría se apiada de las mujeres con el clásico ‘pobrecita, no se enteraba’ o ‘qué imbécil que se lo permitía’. Mierda de sociedad católica y patriarcal”, escribía Olucha en Instagram, enfrentándose así al rechazo que aún despiertan en la sociedad las relaciones donde la exclusividad no es la razón de ser.

Según el estudio Infidelidad y evolución de las relaciones no monógamas en España y Europa realizado por Gleeden, la aplicación especializada en aventuras amorosas, y encargado a la consultora Yougov, sólo un 12% de los encuestados para este informe ha probado una relación no monógama, aunque un 80% las considera más honestas y equilibradas que una infidelidad;  y un 36% ha sido infiel alguna vez. 

“Como sociedad en conjunto no estamos preparados para las relaciones no monógamas porque no hay este tipo de educación. Como individuos, según este estudio, vemos que hay ganas, hay inquietud, queremos conocerlo pero tenemos muchas dudas porque no nos están enseñando. Es como Internet, es una herramienta increíble que si no se enseña a utilizar a niños y adolescentes, se convierte en su peor enemigo. Para introducir algo nuevo en la sociedad, hay que dar información y educar”, advierte Mariona Gabarra.

poliamor (Photo: Elisaveta Ivanova via Getty Images/iStockphoto)
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Hasta el 30% de las personas que han participado en este estudio se muestran favorables a probarlas o han probado algún tipo de relación no monógama—12%—.  La relación abierta es la fórmula más recurrente, seguida de la relación swinger —relación íntima en la que sus miembros disfrutan teniendo relaciones sexuales con las parejas de otras personas— y la última, la relación poliamorosa —relación con más de una pareja, en igualdad de condiciones, con el consentimiento consciente de todos los miembros de la relación—. 

La principal razón que se esgrime por parte de los encuestados para experimentar una relación sin exclusividad sexual es evitar la ruptura, además de probar nuevas prácticas sexuales, aumentar la autoestima o por deseo de la pareja. Para Mariona Gabarra, es un error pretender abrir una pareja para arreglar la relación: “Es lo mismo que plantearte tener un niño para arreglarlo. Lo único que se consigue cuando existe una crisis es que uno de los dos conozca a otra persona y se vaya”. De la misma manera, la sexóloga se muestra contraria a plantear abrir una relación cuando se está empezando: “Si yo te conozco y ya te planteo una relación abierta, es que no estamos juntos, directamente sigo en el momento de conocer gente y estar soltero. Es un engaño porque no es estar juntos y punto”.

De la misma manera, la sexóloga advierte que el no haber discutido y acordado normas y límites es uno de los principales enemigos de este modelo de relación: “Marcar las normas y los límites desde el principio son claves para conseguir que la relación funcione. Ojo, hay que sentarse y hablarlo, porque lo complicado suele ser hablar, y ponerse de acuerdo”, argumenta Gabarra.

Aunque las relaciones abiertas tienen otros enemigos, como los celos. “Hay veces que, cuando llevas tiempo con tu pareja, da morbo imaginarla con otras personas y piensas que eso es una señal de que puedes abrir la relación, mientras que no haya un tema emocional de por medio. Pero una cosa es la fantasía y otra la realidad. No ser realistas con nuestros sentimientos e inseguridades es otro de los enemigos. Si no eres realista y no reconoces tus inseguridades y al ver a tu pareja con otra personas lo vas a pasar mal, al final todo saldrá mal”, expone.

Por supuesto, no cumplir las normas que se han marcado echa al traste con todo. “Si es puramente sexual y uno empieza a tener citas para compartir otras cosas con las personas que está conociendo, pues puede ser el final”, advierte.

Pocas relaciones consolidadas para dar ese paso

“Nos hemos dado confianza y libertad el uno al otro. Y el matrimonio para nosotros no puede ser una prisión. No recomiendo este camino a nadie. Pero vivir esta libertad que hemos pactado y el apoyo incondicional que nos damos el uno al otro es, para mí, la definición más alta del amor”. Esto es lo que contó el actor Will Smith en la revista GQ sobre su matrimonio, después de reconocer que mantiene una relación abierta con su mujer, Jada Pinkket, con la que lleva 25 años casados y forman —o formaban— uno de los matrimonios más consolidados de Hollywood.

A lo largo de esa entrevista, el protagonista de los Oscar 2022 profundiza en su matrimonio y reconoce que, durante gran parte de su relación, “la monogamia fue lo que elegimos, sin pensar en ello como la única forma de perfección en cuanto a relaciones” y que llegó un momento que tuvo que evolucionar porque empezaba a no funcionar.

“Abrir la pareja sí es una forma hacer evolucionar la relación. Pero no todo vale y hay una manera concreta de hacerlo. Cuando me viene alguien a consulta y plantea a abrir la pareja porque están aburridos y su sexo es patético, pues evidentemente no es el momento: no van a ganar nada, tan sólo se están dando la oportunidad de conocer a otras personas”, expone la sexóloga para la que el éxito de mantener una relación así es escaso. “Cuando la pareja se admira, y tú lo ves desde fuera, sabes que no hay riesgo de que ninguna se pueda ir con nadie. Además, tiene que haber dos condiciones imprescindibles: que el sexo entre ellos sea el mejor y que haya mucha admiración y seguridad. Muy poquitas relaciones están tan consolidadas como para dar ese paso en la relación”, continúa.

¿Y que se haga público de una manera forzada, como ha sido el caso de Santi Millan y su mujer, les pasará factura? “En una sociedad como la nuestra, sin educación sexual y donde hay tantos tabúes, cuando una pareja da ese paso está preparada para asumir las críticas y estar en boca de todos, sobre todo si son personajes públicos. Creo que servirán como ejemplo”, concluye Mariona Gabarra.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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